viernes, 25 de enero de 2013

¿JUSTICIA?... ¿QUÉ ES ESO?



COLUMNA
CHICOTAZOS



¿VOULEZ VOUS JUGE MOI?


FREDDY SECUNDINO S.

En México, sabido es que los casos judiciales de escándalo primero se resuelven mediáticamente, luego socialmente y, al final, en un juzgado. Y el affaire Florence Cassez ha quedado ya como un agrio ejemplo para la historia nacional e internacional, en cuanto a procuración e impartición de justicia se refiere.
         Como es normal también, en la división de los bandos sobran quienes opinan y dan su veredicto jurídico sin ningún argumento, o se dejan llevar por una postura generalizada o, peor aún, por lo que dicen los opinólogos en los medios electrónicos. Y en este caso, en su mayoría, éstos se han limitado a decirse “decepcionados”, “ofendidos”, “burlados”, etcétera, y a gritar que se dejó libre a una criminal, o algo por el estilo, sin un mínimo vistazo al fondo legal del caso.
         Para hacer eso, claro está que no se requiere ser especialista en leyes, o es lo que menos importa, pues todo mundo tiene derecho a decir lo que le venga en gana.
         Sin embargo, haciendo a un lado esas posturas superficiales de quienes debieran hablar con seriedad y conocimiento de causa (por ética profesional y responsabilidad social), una persona medianamente estudiada tiene la obligación (al menos, personal) de indagar un mínimo, a fin de no sumarse a esa especie de karaoke masivo y desafinado en el que fácilmente se cae en asuntos de semejante naturaleza. Sobran ejemplos en las redes sociales ahora.
         Vaya, ni los opinólogos “profesionales” de los medios electrónicos, ni mucho menos la masa, reparan en el primer punto (importantísimo, por tanto) del caso: el reconocimiento por parte de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de las a todas vistas claras violaciones flagrantes a las leyes del país (sobre todo a la Constitución) y tratados internacionales de derecho, en perjuicio de la ciudadana francesa, acusada y condenada por secuestro y delincuencia organizada desde diciembre de 2005.
         Nos guste o no, esto envenena, por naturaleza y de inmediato, cualquier proceso jurídico. Y en este caso en particular aún más, puesto que se trata de una ciudadana extranjera a quien, en principio, no se le concedió el derecho (inalienable e inobjetable) de que la representación del gobierno de su país aquí fuera informada de su detención en el momento de la misma y, por consecuencia, al derecho de un abogado defensor. Además de negársele la presunción de inocencia.
         México por entero (me refiero a quienes ahora se rasgan las vestiduras descalificando sin miramientos a los ministros de la SCJN) supo en algún momento de estos largos siete años que duró el caso, que los primeros responsables (Genaro García Luna, como titular de la Agencia Federal de Investigación, cuyos agentes integraron el operativo de captura de la banda de secuestradores “Los zodiaco”, de la que, se dijo, formaba parte Florence Cassez, y Daniel Cabeza de Vaca, entonces procurador general de la República) armaron un burdo y grosero montaje televisivo para hacer creer que la acción era en vivo, cuando en realidad ya habían pasado 24 horas del mismo.
         Es decir, en cualquier país que se diga respetuoso de la ley (en un caso particular o en todos), este solo hecho descalifica jurídicamente cualquier asunto ante los tribunales. Así está signado en nuestras normas.
         Florence Cassez puede ser culpable no sólo de haber sido integrante de los secuestradores “Los zodiaco”, sino de mutilar a algunas de sus víctimas (como dijeron en un principio algunas de ellas), o lo que usted quiera, pero los ministros de la Corte en ningún momento debían discutir eso. No deliberaron (no era ése el punto a juzgar por ellos) la inocencia o culpabilidad de la susodicha, sino si el proceso en su contra había sido apegado estrictamente a derecho. Y “todo mundo” sabía que no fue así, por lo subrayado arriba con lo del montaje televisivo.
         Que se le reclame, pues, y con todo rigor, a García Luna, a Cabeza de Vaca y a quienes se responsabilizaron de poner el problema ante el juez de la causa y quien finalmente, con total profesionalismo o no, sentenció a Cassez. Y si el juzgador tampoco se apegó a derecho (de hecho, no lo hizo, pues la defensa de la francesa siempre alegó lo viciado del caso), pues que también se le sancione como debe ser.
         Y, claro está, a los peores presidentes (a mi juicio) que ha tenido México en los últimos años, Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa (quien en todo momento, cual necio borracho sin control, no sólo defendió a su innegable cómplice mayor, García Luna, sino que se tomó el caso como personal y presionó como pudo a jueces, magistrados y ministros, para refundir a Florence en la cárcel, además de poner en riesgo la relación bilateral con Francia, cosa que, en última instancia, podría ser lo de menos si el derecho hubiere estado de este lado).
         Más aún, quienes continuarán reprochándole sólo a los ministros su decisión, no mencionan que en México la violación a los derechos humanos (en casos similares a éste o diferentes, como en los llamados “presos de conciencia” o políticos) es una regla no escrita y cotidiana en nuestro sistema de justicia: se detiene sin causa alguna, se fabrican culpables, se tortura, se distorsionan las pruebas periciales o se inventan declaraciones ante el Ministerio Público. Y éste, cual camarón dormido ante la corriente, no hace su labor como debiera ser.
         Y para cerrar la pinza, los jueces no estudian los procesos conforme a derecho y sentencian, muchas veces, a criterio estrictamente personal, si no es que habiéndose dejado corromper, que en muchísimos casos así es.
         Pues toda esta basura, o buena parte de ella, estuvo siempre en el asqueroso caso de la presunta secuestradora francesa.
         ¿Cómo no iba a tener razón su abogado defensor, Agustín Acosta (el último y quien como tal logró ganarle a todo el cochambroso aparato de “justicia” mexicano), de llevar el caso hasta la última instancia nacional, la SCJN?
         La suma de ilegalidades y desaseos durante el proceso (que no terminó, como dicen muchos, cuando el juez dictó la sentencia condenatoria contra Cassez) arrastraron a los ministros en dos ocasiones, siendo su fallo primero la negación del amparo definitivo y, por ende, la orden de libertad inmediata. Esa vez, la intromisión de Calderón y la PGR fue crucial para la decisión del máximo tribunal del país.
         Es natural que ahora se diga también que Enrique Peña Nieto hizo lo propio y quizá lo haya hecho más que su antecesor (por desgracia, México es ejemplo de que la justicia, en muchos casos, se politiza). Tal vez nunca lo sabremos, o pasarán muchos años para ello.
         Si Peña no lo hizo, los ministros merecen un reconocimiento porque, más allá de las implicaciones (inclusive románticas: por quienes los descalifican sin argumentos o con total desconocimiento del asunto), han dado otra muestra de que tanto el Ministerio Público como los jueces deben apegarse a las leyes e impartir justicia conforme a derecho.
         En la ola tsunámica de la opinología se olvida que no es el primer caso en que el máximo tribunal mexicano ordena excarcelar a una persona condenada con graves violaciones a las leyes y/o enteramente inocente. Lo lógico, entonces, sería que en los múltiples casos con estas características se actuara igual. Y eso es lo que hay que exigirles a los abogados defensores de quienes han sido abusados al ser sentenciados (son miles), así como a los tribunales intermedios (en primer lugar) y, en su momento, a la SCJN.
         Si este vergonzoso precedente supone que el mismo beneficio a Florence Cassez deben merecerlo sus supuestos cómplices de la banda “Los zodiaco” y tantos otros delincuentes presos por delitos pequeños o graves, tampoco es problema de los ministros, sino del MP y los jueces encargados de cada caso.
         Se trata de entender y aplicar las leyes como debe ser, y éstas, al menos para los especialistas, tienen muy clara su redacción. Ni siquiera se necesitan nuevas reformas “a fondo” de las mismas, para que la impartición de justicia en el país sea, si no ejemplar, al menos apegada a la norma y conforme al derecho de las partes involucradas.
         Qué lástima que un solo caso (por muy grave y serio que sea) despierte la indignación y la complacencia al máximo, según el sentir de cada quien. ¿Por qué no reaccionar del mismo modo, como sociedad, por ejemplo, ante las claras y burlonas evidencias de ilegalidad en una elección presidencial?
         Hace seis años, la mayoría de quienes votaron por Calderón defendieron a capa y espada el dicho de que ganó legalmente, y muchos de ellos, desde antes de que terminara el sexenio, ya estaban convencidos de lo contrario…, y ahora quisieran que se le juzgara hasta por eso.
         Si se ha de calificar de “mierda” a todo México, o a los ministros que ordenaron la liberación de Florence Cassez, que se haga conciencia (no es necesario quebrarse la cabeza para ello) de que éste es sólo el caso más reciente del estado tan deplorable de nuestro sistema político y judicial.
         Es un asunto de cultura, de educación, de civismo. Y eso es lo primero que hay que exigirles a las autoridades nacionales. No es, por desgracia, algo que se resolverá de la noche a la mañana ni en un sexenio, pero si hay consenso ciudadano, nunca será tarde para empezar.
         Si esta vez la decisión mayoritaria de los ministros fue aspirando a la llana búsqueda de la verdad jurídica (que para eso están en todos los casos que atienden), debe preocuparles a las autoridades judiciales menores porque es una penosa descalificación a su obligación de salvaguardar el estado de derecho.
         Lo que se llama “debido proceso” (asunto tratado por la SCJN) fue violado por quienes acusaron a Cassez y por el juez del caso, pues quedó en duda la comprobación jurídica y veraz de su culpabilidad. Y esto no es, por supuesto, en descalificación per se de las víctimas, sino un subrayado de que (independientemente de que por autopresión o inducida acusaron a sus presuntos victimarios) merecen ser atendidas como debe ser, pero que tampoco es éticamente válido, ni legal, decir mentiras ante el MP, como se comprobó aquí.
         Conforme a derecho, el “debido proceso” no son, pues, los requisitos legales o legaloides de los abogados y/o conocedores de las leyes, sino los puntos mínimos que sostienen y garantizan la objetividad y la certeza de un proceso. Y estos no se cumplieron esta vez.
         Qué lástima que las víctimas hayan sido engañadas por policías, abogados de pacotilla, funcionarios policiales, el MP y jueces, y se hayan hecho la ilusión de que el delito cometido en su contra no quedaría impune. ¿Y ahora quién les responderá por eso? ¿Los ministros que ordenaron la liberación de Cassez?... Por supuesto que no. Tendrán que ser todos quienes no hicieron bien las cosas y provocaron esta histórica resolución judicial, ya citados líneas arriba (de Calderón para abajo).
         El veredicto de los ministros (Olga Sánchez Cordero, Arturo Saldívar y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena) para liberar a Florence Cassez debe verse no sólo como un ejemplo de respeto a la ley y apego a derecho, sino como un llamado a no permitir que continúe la impunidad en México, en ningún caso, por menor que se le vea (ante la ley no debiera haber casos mayores ni menores).
         La reparación del daño a las víctimas de Florence Cassez (si es que realmente fue quien era, según quienes la acusaron: no porque un juez la haya juzgado todos “tenemos” que juzgarla igual) se logrará si se fincan las responsabilidades consecuentes a quienes con su mal actuar torcieron la ley y ocasionaron lo que ahora ha convertido al sistema judicial mexicano en un hazmerreír mundial. Y en esto hay responsabilidades penales, administrativas, civiles y hasta políticas… Y ninguna es menos que las otras.
         ¿Se hará esto?... Lo dudo.






martes, 23 de octubre de 2012

PEÑA NIETO RESCATARÁ AL MUNDO


COLUMNA
CHICOTAZOS



MÉXICO, PRÓXIMO IMPERIO


FREDDY SECUNDINO S.

Esta columna rompió su periodicidad semanal porque sus equipos reporteriles (víboras prietas, tepocatas, zancudos, alimañas ponzoñosas, et tal) –nacional y en el extranjero– decidieron, cual estudiantes normalistas de la letra, tomar las instalaciones de este escritorzuelo bloguero (quesque su jefe) para charandearse (o séase, ponerse hasta atrás con charanda, el alipús típico de las tierras faustovallejas que de La Piedad viaja al rumbo de La Huacana, Pátzcuaro y Villa Escalante…, como toda familia michoacana) y así darse ánimo pa’ quemar mis vehículos de autotransporte: chanclas, huaraches, tenis del tianguis y zapatos de La Lagunilla.
         Y es que el motivo, causa y razón de la alcoholizada no era para menos: Quique Lector será el próximo emperador del mundo mundial y, México (claro que por supuesto que desde luego que cómo chingados no) la potencia terráquea que ha puesto ya a temblar a China, Estados Unidos, Rusia y Japón juntos.
         Quien se dé tiempo para leer las extensas notas de Twitter y las fotos de Facebook habráse enterado claramente que el que andó (del verbo andar, en pasado) por Europa, Kike Yimi Neutrón, lo hizo público en España, ante un tal Rajón (se pronuncia Rajoy), al decirle que él y su pejezombie nación estamos dispuestísimos a rescatarlos (a ellos, los gachupines, y a toda la Unión Europea) de cualquier catarrito que los amenace con tumbarlos en la cama de piedra ha de ser la cama, de piedra la cabecera (la verdadera, no la que inspiró a Cuco Sánchez).
         La tepocata corresponsal en el país del Tío Sam informó que, en un principio, el morenazo presidenciable de allá se puso nervioso, pero su colega que sufre Romnesia le dijo que don’t worry be happy, que ya había hablado con Mr. Lector y éste le explicó con detalle su plan para hacer de este planeta azul un globo verde, como la filosofía del gran partido que lo llevó al poder en México. Por eso, díjole al chinito rival, él (Rom-necio) esté dispuesto a dejarse ganar la Casa Blanca.
         Y es que, según las alimañas ponzoñosas que todo lo saben y lo que no, lo halconean, parte de la estrategia de Mr. Lector para rescatar al mundo y montarse en cabalgadura pura sangre, es que para apaciguar a los cientotreintaidoceros europeos revoltosos que no quieren trabajar y, eso sí, nomás andar en las calles gritando injurias contra México lindo y qué herido, enviará de embajador plenipotenciario y universal al góber purépecha Fausto Vallejo.
         Una fuente bien informada nos confió que este jovenzuelo, apto como pocos para resolver conflictos sólo con diálogo y a quien le gusta gobernar sin policías ni nada parecido, se llevará como su jefe de asesores a un viejito olmeca cabeza nevada quien (se dice) hácese llamar Andrés Peje Manuel, hábil como el purépecha para controlar turbas violentas y quien trabaja sin cobrar un centavo (ni de peso, ni de dólar, ni de euro, de ni de libra esterlina, ni de ninguna otra moneda devaluada).
         El “atípico” e “inaudito” apoyo de Mr. Lector tendrá como uno de sus principales ejes motores la creación, en cada país, de una industria de “floteles” marítimos, y para ello se apoyará en el chaparrito pelón de lentes, quien –dicen las lenguas de doble filo– tiene boquiabiertos a todos los presidentillos y presidentillas con su corriente económico-filosófica “haiga sido como haiga sido”, que el propio multimillonario bengalí Muhammad Yunus le envidia.
         El susodicho fulano, Felipe Cubas de los Pinos, se llevará como su segundo al mando de parrandas al homo habilis al alto vacío y prozaico (de Prozac), Su Majestad Vincent Van Vox, quien, ciertamente, trabajará a la par con su cultísima y hermosa reina Mar Tita Saa Goon, la misma que hace unos años descubrió y lanzó a la fama mundial a la inigualable poetisa Rabin Indra Tagoré (hay que subrayar que ésta se peleó un tiempo la primacía de los lectores de todo el mundo con el icónico escritor José Luis Borgues, descubierto y echado a la fama por el creador de las botas tribal, o séase, el homo habilis al alto vacío).
         En el control de los sindicatos y todo tipo de grupos, habrán de representar a Kike Yimi Neutrón el chaval obrero petrolero Charlie Romero Deschamps y la maestra de maestras, doña Elba Esther, quienes se harán asesorar de legisladores prianistas para redactar y hacer que se vote una reforma laboral para todo el mundo, tan eficaz como la que confirmará a México como el próximo imperio del mundo mundial.
         En cuestión de seguridad pública, ¿quién más? Pues la empresa comandada por el corazón de león azteca, Garcialuna Productions (por eso Kike Yimi se reunió con el franchute Hollande, quien le dirá al mundo que el caso Cassez es ejemplo de aplicación de la ley y la justicia).
         Como cabeza de inteligencia, ya está apalabrado E. L. Lazca, quien hízose operar las orejas para una histórica foto que le tomaron dormido con la boca abierta y le ayudó para crearse la leyenda de que lo dieron “de baja” en la tierra de nuestra señora Sor Iana, pero en realidad se fue a las Europas tan pronto se levantó (él es el creador de los llamados “levantones”: dícese de “ninis” güevones que no se quieren bajar de la cama para ir a trabajar).
         E. L. Lazca tendrá dos cónsules plenipotenciarios, los ex góbers de la tierra de la jaiba brava: Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, quienes para sus fines ya viven al otro lado del charco azul. La clave de su estrategia es evitar que se sobredimensione todo brote de violencia en cualquier país, como ocurre en México, donde los mexicanos de verdad muertos “son los menos” y, sobre todo, se han matado entre ellos.
         Las elecciones de cada país serán organizadas, coordinadas y calificadas por los mismos consejeros y magistrados electorales que pusieron a Don Felipe en la silla del águila y pronto lo sustituirán por Mr. Lector.
         Con eso de que la crisis que atraviesa al viejo continente es, como bien dijo Mr. Lector, “de confianza” y no de carácter financiero, el asesor en educación (porque hay que re-educarlos) que enviará es, según halconeó una tepocata ponzoñosa, un tal Juanito “N” (sus apellidos se mantienen en secreto, pero dícese de un ser mítico de la tierra de Clara Brugada y cuyo domicilio está por el histórico Cerro de la Estrella, por los rumbos orientales de la ciudad vigilada por Popo e Izta).
         Aunque aún no está confirmado oficialmente, pero de acuerdo con la información halconeada por una reportera rastrera de lengua viperina, Mr. Lector tendrá como asesor en asuntos laborales al excelentísimo y bien cultivado Javier Lozano, quien les ha asegurado a los europeos que él les enseñará cómo crear cinco millones de empleos mensuales, estrategia que, dice, en México no lo dejó poner en práctica Don Felipe, por temor a que le diera golpe de Estado, tras el contundente, rotundo e inobjetable triunfo de su maravillosa ocurrencia.
         Por todo esto, más lo que se queda en el teclado de la compu y que este escritorzuelo no agrega aquí para no aburrir a sus fieles cientotreintaidoceros lectores, esta columna tiene el honor y privilegio de aprovecharse del espacio para darle gusto a sus tres admiradores poniendo esta vez una colección de obras maestras de unos cuantos excelsos autores, para la mega biblioteca de Quique Lector:
         E. L. Lazca: Los amigos míos se viven muriendo.
         Don Felipe: La leyenda del santo bebedor.
         E. L. Lazca: De cómo se salvó Wuan-Fo.
         Chepina Vázquez: Monólogo de la casta Susana y otros poemas.
         Andrés Peje Manuel: Sin perdón ni olvido.
         Onésimo Cepeda: Nuevo catecismo para indios remisos.
         Elba Esther y Charlie Romero Deschamps: La dialéctica de la duración.
         Don Felipe y Vincent Van Vox: La divina comedia.
         Andrés Peje Manuel: La filosofía del no.
         Quique Lector: Cómo hacer lectores competentes. Guía práctica: reflexiones y propuestas.
         Juanito “N”: No es para tanto: divagaciones sobre la lectura.
         Kike Yimi Neutrón: La manía de leer.
         Angélica Laga Viota: Lectura, libros y animación lectora.
         Garcialuna Productions: El estudio rojo.
         Felipe Cubas de los Pinos y Chepina Vázquez: El jitomate y la cebolla: secreto de nuestra sazón.
         Hermanos Mo Reira: La región más transparente.
         Elba Esther: El retrato de Dorian Gray.
         G. Narogar Cialona: Disparos en la oscuridad.
         Charlie Salinas: Visión de los vencidos.
         E. L. Lazca: A sangre fría.
         Mr. M. Marín: Memoria de mis putas tristes.
         Dos de mis halconeras tepocatas de lengua viperina me han amenazado con volver a tomar las instalaciones normales de este escritorzuelo porque me pidieron que incluyera ciertas obras maestras de escritores célebres y Nobel de esta tierra que pronto será cede del próximo imperio del mundo mundial, pero les he contestado que no quiero ser cómplice de un suicidio colectivo de mis tres fieles lectores cientotreintaidoceros, si por ello agoto aquí la lista de libros que Quique Lector habrá de presumir en su mega biblioteca pública.
         Espero que el que andó de “vendedorcito” (término del diccionario pejezombista de próxima aparición en el mercado) por Europa no haga sus amiguis a mis halconeras informantes y mande callar a este injurioso comerciante informal de sopas de letras.
         De no ser así, y de llegar a la próxima semana tan vivo como la maestra de maestras Elba Esther y el chaval obrero petrolero mayor Charlie Romero, motivaré a mi decreciente club de Quiques Lectores con una lista similar y que, concediéndole la razón a mis tepocatas ponzoñosas, tengo en la punta de mi lengua también viperina.
         Séase pues la voluntad del creador de esta columna y nos leeremos aquí muy pronto.
         Mientras tanto, aténganse a las consecuencias (de la histórica y “head hunter” inigualable Reforma Laboral, que pone a México en guardia… Perdón, a la vanguardia…, ustedes dirán de qué).




miércoles, 10 de octubre de 2012

LAS ENSEÑANZAS DE DON LAZCAGADO


COLUMNA
CHICOTAZOS



EN LA TIERRA DE SOR IANA


FREDDY SECUNDINO S.

Hay fuertes indicios de que a este escritorzuelo ya le dio el síndrome del Felipillo (o séase, que le vale gorro lo que diga el 99 por ciento de sus lectores, al fin y al cabo son los menos) pues, haiga sido como haiga sido el momento en que decidió surrar esta columna con su muy berraco y purococostero estilo, hoy continúa con su berrinchuda lista de las fantásticas obras literarias merecedoras del Nobel (“sí, cómo no, ái pa’ Navidá”, dicen en mi pueblo) y que cada día inundan los supermercados de Sor Iana (mejor conocida como “La reina de las tarjetas”), más que la Luna de octubre que inundó Villahermosa hace unos años, y ponen en la bemba colorá de todo el mundo a esta nuestra co-narca tequilera.
         Y es que cómo no vamos a ser famosos mundialmente, si –así como disparamos balas- cada vez que abatimos (jeje, se oye tan bonito ese verbo conjugado por nosotros) a un maloso delincuente ¡que envenena a nuestros jóvenes y nos roba un espacio para el esparcimiento familiar!, hasta los gringos nos copian nuestra técnica pa luego ir a matar a los terroristas descendientes del Osama y ya quieren mandar más agentes de la CIA pa que los baleen acá en la carretera a Cuernavaca, concretamente en Tres Marías.
         Todo esto lo pongo así porque (¡ah, cómo envidio los boletines que anuncian la muerte de un narquillo! y… pues yo quiero escribir igual), aunque mis espías personales (o sea, las víboras prietas que tengo diseminadas por toda nuestra co-narca tequilera) me mandan sus informes con el estilo que les enseñó Foximiliano Hastelburro (el mismo que se hacía llamar Vincent Van Vox, esposo de la linda y culta Mar Tita Saa Goon), yo estoy muy convencido, amigas y amigos (¡hic!), de que así está bien dicho.
         Pues resulta que esos indicios bien juertes de los que hablo me indican que, dado que la información de inteligencia que me pasaron mis alimañas privadas así lo precisa y confirma, el cadáver del susodicho maloso abatido por mis fuerzas marineras, en la soledad de la funeraria adonde lo fueron a tirar (pos ya pa qué les servía, ¿verdad?), de pronto escuchó una voz (parecida a una de ultratumba) que le dijo: “Lazcagado, levántate y anda, ve a ver si ya puso la marrana”.
         Y… pues se levantó y andó, justo cuando llegaron unos chavales con unos cuernos de chivo (bueno, hay tepocatas reporteras Pulitzer que me dicen que eran de venado y otras quesque de unicornio azul como el que se le perdió a Silvio Rodríguez) y que se echa a correr: el funerario (¿así se le llama a quien atiende un negocio donde venden cajas pa acostar a los muertos?) le había dicho que lo querían culpar de la muerte del hijo de un ex góber de la co-narca lagunera (o séase, de la tierra de Sor Iana).
         Una lengua viperina me secretea que dentro de poco, el chaparrito pelón de lentes de Los Pinoles (¡hic!), arqueando maríafelixcamente una ceja (mi espía se resiste a compararlo con Pedro Armendáriz), anunciará que hay fuertes indicios de que el tal Lazcagado (no se rían, que así es su apelativo) no estaba muerto, sino que andaba de parranda jonrronera, viendo un partido de béisbol de las grandes ligas narcoahuilenses (que ya están en los play offs).
         Debo aclarar que a este cuate que se levantó y andó (“¡anduvo, pendejo!”, me grita una lengua de doble filo, pero a mí no me consta) le decían “El Z”, pero no por la letra que lleva su apelativo, sino porque en la primaria era el último de la fila… Méndigos chamacos bullyingescos, qué creativos, ¿no? Ya ven cómo son los mocosos de ahora con sus chips extras que traen…
         También me dicen las descendientes del viril y prozaico (de Prozac) ranchero bigotudo con botas tribal y ciertamente mandamás de la hermanastra república bicicletera de San Cristóbal, del hermoso reino de Guanajuato con su Cristo de su montaña, que el tal Kike Yimi Neutrón (o séase, Quique Lector) le exigió a su compinche Don Felipe que abatiera al tal Lazcagado, pa no tener que hacerlo él y lo llamaran traidor de amigos, ¿verdá?
         “¡Échele huevos!”, dicen que le dijo el señoritingo Lector a su pelele espurio (bueno, también es otras cosas, pero por ahora ái lo dejamos).
         “Tienes razón”, respondióle el aludido, “cómo se nota que lees mucho… ¡Hic!… Total, al fin que los doble yema ya bajaron de precio y… ¡Hic!... las familias mexicanas están felices porque sus cientotreintaidoceros ¡hic!-jos se darán el lujo de aventárselos a respetabilísimas Pulitzer de la telera merecedoras de doctorados honoris causa de universidades patito veracruzanas” (son patito porque, como en los terruños del Flaco de Oro hay mar y lagos y lagunas, pues hay muchos patos).
         Y, ¡zas!, que el personaje de la lotería frijolera que se recarga en la pared con una botella en la mano y… ¡hic!... manda a los marineros a rociarle plomo a discreción a un beisbolero quesque era el tal Lazcagado, pues le dijeron que había fuertes indicios de que era el verdadero “El Z”.
         Pero el beodo de Los Pinoles estaba más seguro (“muy convencido”, díjoles a sus achichincles, con aires de… ¡hic!... enteramente sobrio) que el morenazo Obama cuando sus “seals” abatieron al barbón Osama en Paquistán.
         Haiga sido como haiga sido, tan convencido estaba el chaparrito pelón de lentes, que hasta le prestó su avioncito tricolor a Quique Lector pa que el copetes volara a Europa. Bien que me lo dijo una víbora prieta: “Patrón, estos fulanos salieron más abusados que el merito homo habilis al alto vacío” (o séase, ciertamente Su Majestad Vincent Van Vox).
         Y yo, como tengo fuertes indicios de que Kike Yimi Neutrón está al pendiente de esta columna porque devora libros más que el fuego del ser rojo con cola terminada en flecha enemigo de San Pedrito, y consciente y admirador de su inigualable interés porque esta co-narca tequilera sea tan leida (sin acento en la i) como él, le ayudo con mi purococostera lista:
         Don Felipe: Alquimia del fuego inútil.
         Garcialuna Productions: Cárceles imaginarias.
         Mar Tita Saa Goon y Angélica Laga Viota: Lectoras.
         Javier Lozano: El contrato social.
         Quique Lector: Ustedes qué leen.
         Julia E. De Can Delife: Julia o la nueva Eloísa.
         Don Felipe y Vincent Van Vox: Crítica de la razón pura.
         Chayito Robles: Otra imagen deleznable.
         Chepina Vázquez: Ha vuelto la diosa ambarina.
         Don Felipe: Blanco móvil.
         Andrés Peje Manuel: La desobediencia civil.
         Felipillo Cubas Delospinos: Guerra en el paraíso.
         Beto Mo Reira: Desgracia.
         Elba Esther: La profesora de piano.
         Vincent Van Vox: El señor de San Francisco.
         IFE y TEPJF: La verdad de las mentiras.
         G. Narogar Cialona: Las siete vidas de un gato.
         Charlie Salinas: Movimiento perpetuo.
         Luis Videgaray y Miguel Osorio Chong: Los tejedores.
         Elba Esther, Chayito Robles y Ruth Zava Le Ta: El retorno de las brujas.
         A este escritorzuelo de la quinta avenida (así, con A antes de la V) ya no le da la gana continuar con esta lista, pa no confundir a Quique Lector (¡obvio no!), quien se echa hasta tres libros al día, pero ahora anda muy atareado buscando en los supermercados de Sor Iana las obras Nobel que pondrá a nuestra disposición (sin necesidad de tarjetas Mon-ex) en su mega biblioteca histórica.
         Además, el que surra estas líneas está muy triste porque hay fuertes indicios de que el celebérrimo Yor Di no será el próximo preciso del Conaculta y teme que la cultura en nuestra co-narca tequilera se venga abajo y seamos víctimas de ese fenómeno europeo mejor conocido como “ninis” (chiquillas y chiquillos cientotreintaidoceros güevones que no quieren estudiar ni trabajar, por la sencilla razón de que están aferrados a que les paguen a siete pesotes la hora laborada, pero diputados y senadores prianálogos ya se montaron en su macho y decidieron que eso es muy poco y legalizarán un pago de siete euros por cada 60 minutotes trabajados).
         Así que un día cualquiera, no sé cuándo, ni sé con qué pretexto, continuaré con la lista de estas fantásticas, imprescindibles y únicas obras literarias que un siglo de éstos ganarán el Nobel.
         Mientras tanto, aténganse a las consecuencias (de la histórica y “head hunter” inigualable Reforma Laboral, que pone a México en guardia… Perdón, a la vanguardia…, ustedes dirán de qué).




miércoles, 3 de octubre de 2012

CON-SECUENCIAS DE LA (RE)FORMA LABORAL


COLUMNA
CHICOTAZOS



LITERATURA FANTÁSTICA MEXICANA


FREDDY SECUNDINO S.

Por aclamación popular (de mi ego, mi alterego, yo mesmo y una que otra admiradora cegatona), este escritorzuelo ha decidido redactar esta columna (¡¡¡¡oooootra vez!!!!) con su muy personal y purococostero estilo de máxima seriedad para asuntos que al país (o sea, éste, el nuestro, México lindo y qué herido) lo tienen en el primer lugar de la salinista OCDE (son siglas, así que pónganle el significado que les dé su rech…iflada gana), a fin de promover las fantásticas obras literarias merecedoras del Nobel que pululan (perdón, quise decir pustulan… de pus) en nuestra co-narca (¡ups!... quise decir comarca) tequilera.
         Resulta que hace un tiempecito, cuando yo era más joven y menos bello (bueno, eso dice mi santa madre, que se llama Matilde y no Teresa, pero que cada vez que le digo que tengo una pesadilla me pide que rece y yo le contesto que está ca…ñón más que el del Sumidero porque me la pasaría rezando todo el tiempo, pues las pesadillas son por la vida que nos dan nuestros políticos y no las de mis dulces sueños –ella sabe que duermo mejor que un niño-dios), en un periódico del manchado DF de cuyo nombre no quiero acordarme, yo publicaba una columna en la que tenía como personajes principales a Foximiliano Hastelburro (el mismo que se hacía llamar Vincent Van Vox) y su linda y culta esposa Mar Tita Saa Goon (originaria de la chinada, de ahí sus granmurallescos apelativos), quienes en ese entonces estaban construyendo la biblioteca que vendría a sustituir el legado histórico de la mítica y faraónica de Alejandría.
         Para escribir esa columna semanal, contraté a reporteras y reporteros especiales, informantes secretos e informantas secretas, y de vez en cuando espías y espíos quienes con nacionalista y patriotera voluntad me hacían llegar info exclusiva sobre lo que cubriría los estantes de la mega bodega (perdón, la biblioteca). A estas chiquillas y chiquillos las y los identifiqué de diversa manera (víboras prietas, alimañas, lenguas viperinas, et al).
         Pido de todo corazón que no vayan a pensar ustedes, sus mercedes (o sus Opel o sus Vochos o sus Dosh Patash) que me he vuelto loco y éste es parte de mi diario (no, eso déjenselo a Mario Iván Martínez con su papel teatral), ni que soy uno de cada cinco mexicanos que sufre de trastorno mental, ni que soy parte del ocho por ciento nacional con depresión… No, ¡¡¡obvio no!!!... Si en este país lo que sobran son motivos para vivir felices y contentos (y si así no lo hiciere, que el #Yosoy132, la CNTE, el SME, Antorcha Campesina y la maestra Elba Esther me lo demanden)…
         Ustedes bien saben que hace doce años, El Manco del Espanto (o séase, Foximiliano Hastelburro) sacó a un tal PRI (un monstruo prehistórico) de Los Pinoles (una selva en el DF), ¡¡a patadas!! (él fue el inventor de las botas con las que ahora se identifica a un baile que le dicen “tribal”, aunque las suyas eran de charol).
         Y también saben que este fulano (o mengano, o perengano, ¡¡vayan ustedes a saber su identidad monárquica!!), le cedió su silla a su discípulo mayor, un tal Don Felipe, quien es el padrastro de la conocidísima corriente filosófica “Haiga sido como haiga sido”, y éste, a su vez, ahora se la dejará (la silla) a un tal Quique Lector (en realidad, se llama Kike Yimi Neutrón, pero no le gusta este nombre), con el mismo con quien acordó (valiéndose de una quesque Reforma Laboral) poner a trabajar “a todo mundo” en México, ipso facto… O séase, en chin… (perdón, como en China… Debo recurrir a estas aclaraciones porque mi compu 286 no me permite borrar lo ya escrito).
         Así que, enfermo de felicidad porque nunca me faltará trabajo y hasta puedo cobrar por hora laborada (“friéguese”, me dijo mi alterego, “pa que se le quite eso de andar de mitotero diciendo que el 30 por ciento de mexicanas y mexicanos no tiene empleo”), como a todas y todos las y los habitantes de esta gran nación, pues me congratulo porque ya se enterró la pobreza (Don Felipe dixit) y los que dicen que existen (ya ven que nunca sobran los mal intencionados que siempre hablan mal de todo, bola de amargados apologistas de la violencia) es porque son unos burros orejones que no quieren estudiar y prefieren quedarse en su residencia comiendo todo el santo día ¡puro huevo! (pa aprovechar que casi lo regalan, ¡¡¡con doble yema y sin gripe aviar!!!).
         Sólo por eso, y como merecidísimo homenaje al encantador de tepocatas (o séase, el viril y prozaico –relativo al Prozac, no piensen mal– Vincent Van Vox), pues debido a él este frijolero país (¿debí escribir huevero país?) es ya, desde hace doce años, un imperio mundial, ¡¡gracias a nuestra sangre derramada!! (perdón, a la de casi cien mil compatriotas), hoy retomo (me vale que una tal Aris Tegui me diga borrachín de Los Pinoles) la lista de las fantásticas obras Nobel que formarán parte de la mega biblioteca de Quique Lector.
         He aquí la lista que hoy me pasó una lengua viperina y con la que Kike Yimi Neutrón le hará competencia al homo habilis al alto vacío (o séase, Su Majestad el ciertamente bigotón con botas tribal mandamás de la hermana república bicicletera de San Cristóbal, del hermoso y lejano reino de Guanajuato con su Cristo de la montaña, quien al pararse de la silla de Los Pinoles construyó su mega centro cultural):
         Vincent Van Vox: El mono gramático.
         Andrés Manuel: El naufragio de la esperanza.
         Paulina Rubio, Jeni Rivera, Miguel Bosé y Beto Cuevas: La otra voz (México).
         Silvano Aureoles: Piedra de sol.
         Gustavo Madero, Ernesto Cordero, Quique Lector y Juanito: Cuatro gatos encerrados.
         Don Felipe: La tierra baldía.
         Elba Esther: La reina oculta.
         Leonardo Valdés: El hombre subterráneo.
         Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y Javier Lozano: Golpe de dados.
         Onésimo Cepeda y Norberto Rivera: Dios es un DJ.
         Fabi Ruchis: El retablo del Conde Eros.
         Carlos Salinas: El rey que no oía pero escuchaba.
         Don Felipe: El hombre de las manos vacías.
         Angélica Laga Viota: El esposo divino.
         Don Felipe, Leonardo Valdés y Quique Lector: El pacto de las dos rosas.
         PRI, PAN, IFE y TEPJF: Líneas conectadas.
         Carlos Slim: La boca pobre.
         Agustín Carstens: La vida dura: una exégesis de lo escuálido.
         Gabriel Quadri: El ser y la nada.
         Don Felipe: El dios de la masacre.
         Este escritorzuelo aclara a su culto auditorio (pejezombies incluidos) que la lista que me filtró una víbora prieta es mucho más extensa, pero por razones (y sin razones) de espacio e intolerancia ajena me abstengo de incluir más obras ahora.
         Además, no quiero que superen en nivel de lectura a Kike Yimi Neutrón, quien se echa (no sé de qué modo, pero se los echa) al menos tres libros al día.
         También quiero ser claro y diáfano: si aparece varias veces Don Felipe no es porque yo lo quiera demasiado o me dé "chayo" para ponerlo como el máximo escritor mexicano… No, ¡¡¡obvio no!!!... Lo que pasa, supongo, es que él y el multipremiado Yordi Rosado (próximo presidente del Conaculta) se pelean esta semana el primer lugar con más libros de superación personal publicados (a ver, ¿cómo les quedó el ojo?).
         En columnas posteriores, si ustedes me lo admiten (su tiempo, aclaro), iré dando más nombres de célebres autores y autoras de tan especiales obras, todas y todos con méritos de sobra para recibir el Nobel de literatura un siglo de éstos, por supuesto.
         Mientras tanto, aténganse a las consecuencias (de la histórica y “head hunter” inigualable Reforma Laboral, que pone a México en guardia… Perdón, a la vanguardia…, ustedes dirán de qué).




viernes, 14 de septiembre de 2012

¡JA JA!... LA RISA QUE ME DA, QUE ME DA, QUE ME DA


COLUMNA
CHICOTAZOS



POLÍTICOS MEXICANOS NOBEL DE LITERATURA


FREDDY SECUNDINO S.

Sucede que a este escritorzuelo le ha dado por hablarles bonito, pues quiso que el tema de esta columna les pareciera algo chistosito. Perdonen ustedes, chiquillas y chiquillos, si abuso demasiado con esto, tómense una Alka-Seltzer o un Sal de Uvas, no vaya a ser que les resulte indigesto.
         Y es que hace unos días, estos ojitos, que son pa’ los gusanos, sorpresivamente, no paraban de llorar…, porque el chaparrito pelón de lentes se desgañitaba hablando de un México sin par.
         ¿Que nos deja un país más seguro? No, qué va, ¡¡segurísimo!!... ¿Que estamos re-felices por tanta salud? La neta, la mera neta, ¡¡sanísimos!! ¿Que hay miles de niños que no van a la escuela? Mentira, van de la manita, ¡¡uno a uno, por igual!!... ¿Que millones de jóvenes ni estudian ni trabajan? ¡Ja!, los ninis son un mito genial…
         En fin, porái iba su verborrea (ya saben ustedes que es su costumbre), si bien aclaró que “aún falta mucho por hacer”… Jeje, pues sí, digo yo, “no hay borracho que trague lumbre”.
         Pero eso no fue lo más lindo que mis castos oídos disfrutaron. En la ceremonia del Día de los Niños Héroes, por poquito no estallaron. ¿Quieren saber por qué?... Pues resulta que una muchachita, cadete del Colegio Militar, habló mejor… He aquí una probadita:
         No, no, no…, no puedo ponerlo textual (no quiero rebajar la grandeza de su dicho), pues si el de aquél era un país hermoso, al de esta mujercita hay que ponerlo en un nicho.
         Que México está así (¿cómo?) por los malosos, todo mundo está tranquilo y laborando, fuentes de trabajo, ¡uf!, sobran, lo que pasa es que pocos las están aprovechando… Que lugares “que antes eran de los delincuentes” ya son zonas de paz y convivencia familiar, sólo a los amargados se les ocurre decir lo contrario, nomás quieren a este buen gobierno desprestigiar… ¿Quién miente diciendo que no hay trabajo?... Pero claro que lo hay, ¡y mucho!... Lo que pasa es que los llamados ninis son unos güevones que detestan ponerse duchos.
         Al escucharla tan serena y segura, yo creía que estaba soñando, pero no, era su mera verdad, ése México está ella habitando.
         Por eso, enjugué mis lágrimas de cocodrilo y mejor me puse a meditar: México, me dije, es ya un país seguro y justo, nomás hay que saberlo mirar. Y como me sobra tiempo y para hacer algo a veces me pongo a leer (al menos, tres libros, como quien ustedes ya saben), les comparto mi eventual quehacer.
         Revisé mi bibliotequita ¡y no van a creer lo que encontré!... Uno, dos, diez, cien, ¡muchos! libros increíbles, tantos, que mejor ya ni los conté. Y aunque se queden tuertos, échenle un ojito a esta lista, ¡puro merecedor del Nobel de literatura!... ¡¡Habrásen visto obras tan exquisitas!!
         Don Felipe de Jesús (oséase, Felipillo de los Pinos): Memorias del subsuelo.
         Rosario Robles: A los pies de un Buda sonriente.
         Andrés Manuel López Obrador: La invención de la soledad.
         Javier Lozano: El gatopardo.
         Genaro García Luna: El cuaderno rojo.
         Josefina Vázquez Mota: Pálido caballo, pálido jinete.
         Carlos Salinas: El fantasma de Harlot.
         Vicente Fox: De la vida de un inútil.
         Gustavo Díaz Ordaz: Criaturas de la noche.
         Consejeros del IFE: Teatro de alto riesgo.
         Magistrados del TEPJF: El secreto de vender.
         Gustavo Madero: En busca del tiempo perdido.
         Elba Esther Gordillo: Travesuras de la niña mala.
         Cuauhtémoc Cárdenas: Don Segundo Sombra.
         Ernesto Zedillo: La importancia de llamarse Ernesto.
         Enrique Peña Nieto: Elogio y defensa del libro.
         Beatriz Paredes: Círculos.
         Emilio González Márquez “El góber cristero”: Con un poco de ayuda celestial.
         Don Felipe de Jesús y Enrique Peña Nieto: Conversación entre las ruinas.
         Gerardo Fernández Noroña: En la punta de la lengua.
         Marcelo Ebrard: El alcalde de Zalamea.
         Alonso Lujambio: El pabellón del cáncer.
         Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera: El amor en los tiempos del cólera.
         Carlos Salinas: El padrino.
         Agustín Carstens: Bola de sebo.
         Ernesto Cordero: Las ilusiones perdidas.
         Jesús Zambrano y Andrés Manuel López Obrador: Amor perdido.
         Vicente Fox y Don Felipe de Jesús (oséase, Felipillo de los Pinos): El hombre mediocre.
         Mario Marín: El sí de las niñas.
         Gabriel Quadri: La mascarada.
Como ustedes ya se dieron cuenta, esto es sólo una humilde probadita de mi aporte para una lectura envidiable, mucho menor, claro, a la que un ex góber mexiquense invita.
         Si acaso, sin ser mi intención, les provoqué una carcajada, debo aclarar que no buscaba la burla esta escolapia e irónica rimada. Fue sólo pa’ demostrarles que, como dirían los susodichos del principio de esto, en México lo que sobra es trabajo, y para eso yo estoy más que puesto.
         En otra ocasión, tal vez, continuaré con estas ocurrencias, si ustedes me lo permiten, pa’ la próxima lo haré sin clemencia. Por el momento, déjolos en paz, canto así mi retirada, que con esto tengo bastante, pa’ que me lleve la… versada.
         Pero como son días de fiesta, en este país de abusados y bribones, me voy sonriendo y gritando ¡¡¡Viva México, c…opetones!!!





jueves, 6 de septiembre de 2012

LA ROSARIO ROBLES IZQUIERDISTA Y ANTI-PRI


COLUMNA
CHICOTAZOS



DEL ODIO AL AMOR POR CARLOS SALINAS


FREDDY SECUNDINO S.

(Rosario Robles Berlanga, virtual secretaria de Desarrollo Social del gobierno del priista Enrique Peña Nieto, siendo jefa de Gobierno del Distrito Federal concedió a este reportero una entrevista a regañadientes, para la revista ÉPOCA, que se publicó el lunes 18 de octubre de 1999.
         La razón de su negativa, según su equipo de prensa, era que el semanario sólo se dedicaba a “golpearla”. Pidieron las preguntas que se le harían, y ante la negativa, se limitaron “al menos” a un temario. La respuesta, verbal, también se limitó a “todo lo que concierne a su mandato como sustituta en la Jefatura de Gobierno”, cargo que estrenaba.
         Tras días de espera, finalmente cedió, no sin antes obligar a reportero y fotógrafo a una sala de espera de dos horas. Más aún, tras el saludo obligado, advirtió que sólo tenía 20 minutos… Pero ante el intermitente interrogatorio (muchas preguntas no se incluyeron en la versión publicada), tuvo que aguantar una hora. Se molestó en varias ocasiones e intentó cortar la entrevista.
         Al no poder hacerlo, dos días después se comunicó a la redacción (habló con uno de los directivos) para pedir que no se publicara la plática, o “al menos” que antes de eso se le enviara “la versión del reportero”. Se le preguntó porqué estaba preocupada. Y su respuesta fue que algunas preguntas fueron “incómodas, ofensivas”. Se le dijo que la edición ya estaba imprimiéndose y ni una ni otra petición se le cumplió.
         Días después de publicada, este reportero supo que entre lo que le molestó fue que iniciara la entrevista con una pregunta que “pretendía” hacerla confesar su interés por la Presidencia de la República, o que “insinuara” que había llegado a la Jefatura de Gobierno por “dedazo” (la ya clásica forma priista de designar a sucesore(a)s en un cargo público), o que le “echara en cara” que le quedaba grande la silla, o que si era llorona y berrinchuda, o que “la comparara” con Margaret Thatcher, o que era “de mano dura”, o que “le dijera” ambiciosa, y otras que no se incluyeron en la edición publicada por falta de espacio.
         La retomo ahora tal como se publicó no sólo para refrescar un poco a la persona política que en ese entonces se decía de izquierda y antipriista convencida, sino porque la anunció Peña Nieto como parte de su equipo de transición (y que, se presume, sería la mandamás en la Sedeso), como pago por su apoyo en la campaña.
         También me remite a pasajes del libro “Derecho de réplica. Revelaciones de la más grande pantalla política en México”, de su ex amante Carlos Ahumada, quien revela que Rosario Robles le ayudó a seleccionar y editar los videos hechos públicos (en marzo de 2004) de militantes y funcionarios perredistas (René Bejarano, Ramón Sosamontes, Carlos Ímaz) recibiendo dinero de manos del empresario argentino-mexicano (en esta misma columna, dos semanas atrás, hice referencia a este libro).
         Ese material lo entregó el propio Ahumada, en compañía de ella, al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en la casa de éste, al sur de la ciudad de México. La idea era asestar un golpe mediático-político a Andrés Manuel López Obrador, entonces jefe de Gobierno del DF y enemigo personal de Salinas y de Rosario Robles, quien en todo momento estuvo enterada o participó en el complot orquestado por Salinas y que tuvo como ejecutores a los panistas Diego Fernández de Cevallos y Federico Döring, más varios panistas y priistas como testigos y/o también participantes directos, conocidos en la esfera pública (Santiago Creel, Ramón Martín Huerta, Vicente Fox, Manuel Andrade, Arturo Montiel, Elba Esther Gordillo… y Enrique Peña Nieto, entre muchos otros).
         Ahumada afirma en su texto (página 64) que Rosario Robles estaba “¡¡¡ob-se-sio-na-da!!!” (dicho textual) con ser Presidenta de la República, y confirma lo que este reportero “pretendió” hacerla confesar respecto a sus ilusiones de mandar desde el principal edificio que se veía a la derecha de su oficina del GDF: el Palacio Nacional. Dice en la página 142:
         “En la madrugada, antes de despedirnos, surgió una de las escenas más impactantes que he visto en mi vida. Salinas le mostró su biblioteca a Rosario. Había condecoraciones y fotografías, entre otros recuerdos. Cuando llegamos a la vitrina donde conserva sus bandas presidenciales, Rosario le comentó que debía de ser un gran honor y un orgullo portar la banda presidencial. Salinas inmediatamente tomó una escalerita para poder subir a abrir la vitrina y sacó una de las bandas presidenciales. Yo creía que nos la quería mostrar, y en efecto así lo hizo, pero no fue sólo eso, sino que la tomó y se la puso a Rosario cruzándole el pecho y le dijo: ´Te luce muy bien’”.
         Era la primera cita que Rosario Robles aceptaba con Salinas en México porque “tenía terror” (Ahumada dixit) de que la descubrieran (ya se habían visto en Londres). Ahumada relata que llegaron como clandestinos a casa del ex presidente y así salieron.
         También dice que Salinas le prometió a Rosario Robles que ayudaría a que el PRI en el Congreso de la Unión votara una reforma legal para permitirle (a ella) que volviera a ser jefa de Gobierno del DF, pero por la vía del voto. Quizá le pidió a Peña Nieto esa moneda de cambio (la Sedeso) para buscar la candidatura del PRI (como “independiente” o ya como priista, da lo mismo) al GDF en el 2018… ¿Acaso aún piensa en ser Presidenta de la República y Salinas está ya armando el tinglado para lanzarla con bombo y platillos?
         A continuación, la larga entrevista “incómoda” que pretendió censurar la ex combativa izquierdista y anti-PRI de corazón… y ahora sonriente y convencida priista):


¿Ya les quitaron la ciudad a los delincuentes? En eso estamos, responde convencida Rosario Robles Berlanga, a casi tres semanas de haber sustituido a Cuauhtémoc Cárdenas en la jefatura de Gobierno del Distrito Federal y de haber heredado esa promesa del hoy candidato presidencial del PRD y del PT.
         Hiperactiva, propensa al estrés y a la nerviosidad extrema, con agenda saturada –aunque afirma que todo está en calma–, recibe con diplomática amabilidad a ÉPOCA en su despacho del viejo edificio del Ayuntamiento de la ciudad de México, donde Cárdenas decidió gobernar a partir de diciembre de 1997.
         Durante dos años, la sobriedad distinguió al lugar. Ahora tiene aroma de mujer, los arreglos florales empezaron a llegar desde el 29 de septiembre, cuando Rosario Robles tomó posesión del cargo: orquídeas, aves del paraíso, rosas, girasoles, claveles, gladiolas y otras formas de ambientación natural dan vida a la sordidez de la madera oscura tallada con que están forradas las cuatro paredes que la rodean.
         No hay espacio suficiente, sólo para el escritorio de Rosario Robles, un sillón y una mesa de juntas. No es, quizá, la oficina que muchos imaginan para una jefa de Gobierno en la ciudad más grande y más poblada del mundo. Pareciera el ejemplo más claro de la austeridad de esta administración.
         Motivan su rutina de trabajo –mínimo 15 horas diarias– las fotografías de su hija Mariana, de 16 años de edad, y de su esposo, el economista y analista político Julio Moguel, con quien ha compartido 22 años de matrimonio, además de valiosa información en los dos últimos años; es asesor de Cárdenas.
         Si bien las puertas de la oficina que dan al Zócalo están selladas, aún se alcanza a escuchar las consignas de algunas personas en plantón desde hace varios días y el permanente y sordo sonido del tránsito vehicular. ¿Qué ve Rosario Robles desde aquí? Una fotografía del Zócalo. En ella aparecen, enfrente, la Catedral Metropolitana, y a la derecha, el Palacio Nacional. ¿Cuál de los dos edificios le gusta más?
         El Palacio Nacional, por supuesto, responde sin titubear.
         -¿Le gustaría pintarlo de amarillo y negro?
         -Por supuesto… Lo pintaría de democracia y responsabilidad social, de compromisos con la gente.
         Influida por su padre, Francisco Robles, desde joven la actual jefa de Gobierno se interesó en la política de oposición. Los primeros escarceos como líder los dio en el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), de cuyo Comité Ejecutivo fue integrante de 1988 a 1993.
         Alumna con promedio de 10 –como se autodefine– y profesionista de probada inteligencia y capacidad, su carrera en el servicio público ha ido rápidamente en ascenso. Quienes compartieron con ella tareas en la Comisión de Enlace entre la administración de Óscar Espinosa Villarreal y Cuauhtémoc Cárdenas, afirman que Rosario Robles buscaba la Secretaría de Desarrollo Social, puesto que ocupa Clara Jusidman.
         -¿Alguna vez se imaginó estar en la silla que hoy ocupa?
         -Evidentemente… Desde el momento en que se planteó la necesidad de que el ingeniero Cárdenas se separara del cargo para su postulación y campaña presidencial, se manejó la posibilidad de que yo era una de las personas que pudiera sustituirlo. Hasta entonces no nos lo habíamos imaginado. Es un proceso totalmente inédito. Los habitantes del Distrito Federal no nos imaginábamos que íbamos a elegir a nuestro jefe de Gobierno, y gracias a la lucha democrática de los partidos de oposición, particularmente el PRD –que siempre planteó la elección directa–, pudimos hacerlo. Tampoco nos imaginábamos que un partido de oposición pudiera estar al frente de la ciudad, y con la campaña de Cárdenas fue posible… Son sueños que se han venido concretando poco a poco.
         -Sus detractores dicen que le queda grande la silla, ¿qué opina?
         -Simple y llanamente vamos a verlo al paso del tiempo, con base en los hechos y las decisiones que hemos tomado. Lo mismo se decía cuando quedé como secretaria de Gobierno… A quienes les quedó grande la silla fue a quienes perdieron la ciudad en 1997.
         -¿Cómo recibe la ciudad de México, a dos años del gobierno de Cárdenas?
         -Con logros importantes. La casa se empezó a poner en orden. Se detuvo el deterioro en seguridad pública, infraestructura y, sobre todo, en el tejido social. En dos años este proceso empezó a revertirse y nosotros tenemos la ventaja de recibirla en un momento en el que además se va a cosechar la labor ardua, de profundidad, que se llevó a cabo en dos años.
         -¿Cuánto ha crecido Rosario Robles? En pocos años, diputada federal, secretaria de Gobierno, jefa de Gobierno…
         -Es parte del proceso político de cada vez asumir más responsabilidades. ¿Cuánto hemos crecido? Eso tendrá que evaluarlo la gente de acuerdo con nuestro desempeño.
         -¿Cómo era de niña: introvertida, extrovertida, llorona, berrinchuda?
         -Pertenezco a una familia de seis hijos: obviamente era difícil ser berrinchuda y llorona. Era estudiosa, tranquila…, extrovertida.
         -¿Qué siente cuando ve a un niño de la calle?
         -Indignación. En nuestro país hay una política económica que empobrece, que margina, y siento indignación cuando no se da prioridad a obras para beneficio de la gente.
         -¿Y cuando a ese niño lo ve con una máscara de Carlos Salinas?
         -Pues más indignación.
         -De niña, ¿sus papás le enseñaron que cuando hay que referirse a alguien, no hay que señalarlo con el dedo?
         -Me enseñaron muchas cuestiones de urbanidad. Además, acuérdese que yo asistí a una escuela de monjas.
         -¿Le gustaría que su hija fuera política?
         -Me gustaría que sea lo que ella quiera ser, en lo que ella se sienta bien y que se realice como ser humano.
         -¿No tiene indicios, usted no le inculca eso?
         -Ella está inculcada en valores, en una ética relacionada con la democracia, la transparencia, la equidad. Pero ella decidirá cuál será su camino.
         Destacada investigadora, autora y coautora de varios libros y artículos, ponente en diversos congresos nacionales e internacionales sobre economía, la situación del campo mexicano, asuntos de pobreza y de género en el país, Rosario Robles es una empedernida amante de la literatura. Su más reciente lectura, durante tres días de vacaciones –las únicas que ha tenido últimamente–, fue Los años con Laura Díaz, de Carlos Fuentes.
         Lleva consigo la etiqueta de “dura”, que no le agrada y rechaza. Su mano, al saludar, es firme y de tacto suave. Según sus adversarios, no ocurre así cuando de confrontación política se trata, pero asegura ser conciliadora.
         Shakespeare, se le comenta, dijo alguna vez: “Fragilidad, tu nombre es mujer”.
         Rosario Robles responde de inmediato: “Creo que ya han pasado muchos años desde entonces, se puede cambiar la divisa”.
         -¿Cuándo le pidió Cárdenas que fuera secretaria de Gobierno?
         -Me lo pidió algunos meses previos a su toma de posesión (el 5 de diciembre de 1997).
         -¿Esperaba una responsabilidad así?
         -Esperaba estar en el gabinete del ingeniero, dado que formaba parte de la Comisión de Enlace y desde entonces ya tenía tareas específicas, pero de ninguna manera se me ocurrió estar en la Secretaría de Gobierno, cosa que habla de la audacia de Cuauhtémoc Cárdenas y es parte de su profundo compromiso con las mujeres, de su convicción de que podemos acompañar a los hombres de tú a tú en estas tareas de gobernar, de que tenemos derecho a espacios fundamentales en la decisión política, y de que esta nueva generación puede colaborar con él. Cuauhtémoc representa el futuro. Esto es un triunfo de las mujeres en su lucha por los espacios, y lo es al mismo tiempo porque el PRD es pionero en estas luchas. Nadie puede competir contra eso.
         -¿El PRD ganará en el 2000?
         -Al PRD le corresponde ganarse el voto de los ciudadanos. Mi tarea es gobernar bien para todos.
         -Si su nombramiento es un triunfo de las mujeres, ¿podría decirse que estamos ante algo así como la aurora de la transición?
         -Es parte del proceso democrático, del cambio cultural en el país. Las mujeres jugamos un papel cada vez más protagónico. No es casual que el PRD esté dirigido por una mujer y sea en el gobierno más importante de México, a nivel local, donde esté al frente una mujer. Eso, insisto, habla de las convicciones y congruencias en el partido.
         -¿Hay algo que la identifique con mujeres gobernantes de otros países como Margaret Thatcher, Indira Gandhi, Eva Perón o, inclusive, la Madre Teresa, por aquello de que usted estudió con monjas?
         -Con Margaret Thatcher, nada, en absoluto…
         -¿Qué hay de cierto en eso de la dureza de carácter y mano firme?
         -Aquí hemos tenido mano firme, pero no quiere decir que compartamos un proyecto similar. A quien deben identificar con ella es al presidente Ernesto Zedillo y a José Ángel Gurría, por su política económica neoliberal. Probablemente Augusto Pinochet se identifique con Margaret Thatcher. Yo me siento la antítesis de ella, soy completamente diferente. Y con Eva Perón, igual. Además, sería demasiado pretensioso de mi parte identificarme con mujeres que tienen, bien o mal, un lugar en la historia.
         -¿Es usted conciliadora?
         -Absolutamente. Lo que pasa es que los únicos que hablan de estas decisiones firmes, son los que han pretendido que yo negocie la ley, cosa que no he aceptado.
         -¿Conformista?
         -Para nada, siempre he sido una mujer luchadora.
         -¿Ambiciosa?
         -En lo personal, no. Ambiciono que mi país cambie, que nadie muera por desastres naturales o por negligencia.
         -¿A qué distancia estamos en el camino?
         -A menos de un año…
         -¿Prefiere una buena administración, una buena política o viceversa?
         -Ha habido de las dos cosas: un gobierno que ha manejado responsablemente sus finanzas, en medio de un acoso, que ha puesto la casa en orden y ha tomado decisiones políticas concretas. Se ha logrado que 70 por ciento de las marchas se reduzcan gracias a una política de diálogo y de puertas abiertas, con la mayor cantidad de actores políticos de la capital. Hemos tenido más de cinco mil reuniones con toda clase de organismos y grupos, lo que nos ha permitido bajar mucho la conflictiva social y encontrar la solución a los problemas. Hemos afectado intereses corporativos, clientelares y, sin embargo, las reacciones han sido mínimas. La ciudad está tranquila porque desde el ámbito político se han hecho bien las cosas. Hay gobernabilidad. Se auguró el caos y no pasó nada. Eso se debe a la conducción política, no a lo administrativo. La enorme diferencia de este gobierno con cualquiera de los anteriores, es que sirve a la gente y no se sirve de ella.
         -¿Disminuirán las críticas de la oposición?
         -Seguirá habiendo vigilancia porque de alguna manera criticar a este gobierno es también criticar a Cuauhtémoc Cárdenas. Siento que va a ser mucho menos el foco de atención, en la medida en que se empiecen a desplegar las campañas presidenciales. No accederemos a ninguna prebenda ilegítima, ni a nada que vulnere la ley. Tienen que fortalecerse los derechos ciudadanos y no los cotos de poder.
         -¿No les dará algún argumento para que provoquen la ingobernabilidad?
         -Eso va a depender de mantener las puertas abiertas y el diálogo, es lo que hemos ofrecido y reiterado, además de que no veo que por violaciones a la ley vaya a ponerse en cuestión la gobernabilidad de la ciudad.
         El 5 de febrero de 1998, a dos meses de asumir el cargo de secretaria de Gobierno, Rosario Robles llamó a la oposición a iniciar los diálogos para la reforma política del Distrito Federal. Su empuje fue decisivo para el aceleramiento de las negociaciones: el 26 de ese mes se instaló la mesa central, que ella presidió. El 12 de marzo se conformaron los tres grupos para las pláticas y para el 26 de octubre se entregaron los resultados del proceso de negociación con los cinco partidos representados en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
         Entonces, se concretaron reformas de participación ciudadana con la consignación de figuras jurídicas como el plebiscito, el referéndum y la consulta popular, además de enmiendas electorales que derivaron en un nuevo Código Electoral y la creación del instituto y del tribunal electorales para el Distrito Federal.
         Este proceso dio pie a cambios legales posteriores como el aprobado recientemente por el Congreso: la elección por voto universal y secreto de los titulares de las delegaciones políticas, que cambiarán de nombre, aunque eso aún no se define.
         Polémica, valiente, a Rosario Robles se le deben muchos de los votos que el PRD logró en 1997 en la capital y en todo el país, gracias a su trabajo al frente de las Brigadas del sol, grupo de simpatizantes que promovieron al partido casa por casa en aquel entonces y han continuado haciéndolo en todas las elecciones locales posteriores. Así, en los comicios del 3 de octubre de este año en Acapulco, se convirtieron en los mayores cazadores de “mapaches” electorales no sólo de la historia del puerto, sino de la República.
         Siempre dispuesta a defender a su jefe y tutor político, Cuauhtémoc Cárdenas, a fines de 1998, cuando en el Congreso, PRI, PAN y PVEM rechazaban la petición cardenista de mayor endeudamiento para la capital, Rosario Robles retó a un debate público al entonces secretario de Gobernación, Francisco Labastida, quien dijo que ella no era de su nivel y le enviaría a uno de sus directores para debatir.
         -¿Cómo sintió esta respuesta?
         -El actual precandidato presidencial del PRI tuvo miedo y ahora entiendo porqué: no le va muy bien en los debates y, evidentemente, no quiso arriesgarse.
         -¿Quién le gustaría para la final: Francisco Labastida o Roberto Madrazo?
         -Ninguno.
         -¿El PRD le ganará a cualquiera de los dos?
         -Cuauhtémoc Cárdenas tiene grandes posibilidades…
         -¿Qué sería del PRD sin Cárdenas?
         -Cuauhtémoc Cárdenas es el líder político y moral más importante en el partido, pero no es el único.
         -¿Quién más, a ese nivel?
         -Hay que platicar con el PRD.
         -¿Sus candidatos son tan fuertes como para conservar el poder en el Distrito Federal?
         -Tiene gente de primera, honorable, honrada y comprometida con su país y que ha sido parte de la lucha democrática.
         La labor de convencimiento por medio del diálogo le significó a Rosario Robles el reordenamiento del comercio informal en el primer cuadro de la ciudad. Otros logros como secretaria de Gobierno fueron la creación de la Comisión de Atención a la Vivienda en Arrendamiento (CAVA), que permitió esquemas de mayor entendimiento entre inquilinos y arrendatarios.
         Impulsó también diversas iniciativas para fomentar la participación ciudadana. Con el lema “Juntos vamos a recuperar la ciudad”, Rosario emprendió una ambiciosa campaña para frenar el deterioro y crear una nueva vista de la capital del país.
         Diseñó y llevó a la práctica la difícil tarea de construir una nueva cultura política que comprende, con especial acento, la equidad de género: creó el programa Promujer y los Centros Integrales de Apoyo a la Mujer en cada una de las 16 delegaciones políticas, el Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres del Distrito Federal, así como el Centro de Atención al Indígena Migrante, el Programa Permanente de Atención Especial a Mujeres y Menores Trabajadores, además de mantener la promoción de campañas contra la violencia intrafamiliar y de orientación en salud reproductiva y prevención del cáncer cérvico-uterino.
         -¿Hay promesas inconclusas en el DF?
         -No, creo que la mayoría de los planteamientos, y sobre todo el más importante, recuperar la ciudad para todos, se está logrando. Estoy muy optimista de saber que en dos años la gente ha sabido valorar que la ciudad ha tenido más logros que cualquier gobierno anterior.
         -¿En qué áreas se pueden destacar y cuáles serían sus retos para no dejar promesas incumplidas?
         -El área de seguridad es la más importante: la gente sigue centrando en ella sus demandas y nosotros estamos obligados a reforzar y a profundizar las líneas de trabajo que se emprendieron en los dos años anteriores. En el caso del agua, por ejemplo, casi tres mil litros por segundo que antes se perdían, se están recuperando, sin ningún caudal adicional, sino con base en programas inéditos. En cuestión de contaminación, el hecho real y contundente es que en 200 días no hemos tenido una sola contingencia ambiental y que los incendios disminuyeron un 85 por ciento este año… Se ha empezado el reordenamiento en el transporte público, el retiro de transporte carcacha, se ha subsidiado el transporte popular (se mantiene la tarifa de 1.50 pesos por viaje en el Metro, frente al costo real, que es de más de tres pesos).
         “En materia de obras, en esta temporada de lluvias, que también ha afectado a la ciudad de México, no hemos tenido desgracias qué lamentar. El trabajo de desazolve ha sido destacable… Todo esto es parte de la misma convicción del partido: no habrá cambio de rumbo porque somos parte del mismo proyecto que inició Cuauhtémoc Cárdenas. Simplemente reforzaremos esas líneas de trabajo que hasta ahora se han llevado a cabo”.
         -En política de medios, ¿cómo conciliar intereses?
         -Con información permanente, sistemática, mucha comunicación con todos.
         -En el caso (Paco) Stanley se les ha criticado de revanchistas. ¿Qué opina de que se le tome como la punta del iceberg de la inseguridad en el Distrito Federal?
         -Ahí quedó establecido con claras evidencias (de) que se trató de un asesinato hecho por sicarios y por razones específicas, que son las que ahora se están investigando y procesando, no tiene nada que ver con la inseguridad que padecemos los ciudadanos. El caso fue ejemplar en la política de medios y obligó a una profunda reflexión de los propios medios sobre la necesidad de informar a los ciudadanos apegados a los hechos.
         -¿Ya le quitamos la ciudad a los delincuentes? ¿Estaremos hablando de eso en octubre del próximo año?
         -Estamos en eso. Ha habido avances importantes. Si hubiera seguido el gobierno que estaba, ahora estuviéramos con alrededor de mil delitos diarios denunciados. Y nosotros bajamos de 800 a 600. En el primer trimestre de este año hubo 53 asaltos a bancos y con el operativo especial que pusimos en marcha, en cinco meses ha habido sólo cinco asaltos: es una cifra récord. Pero la reducción de los índices se ha logrado también gracias a la coordinación gobierno-sociedad: hay más de 500 comités de seguridad pública en los que participan los ciudadanos y cámaras empresariales. Hemos rehabilitado escuelas con la participación de los niños y los padres de familia… Todavía hay que trabajar mucho y en eso estamos.
         -¿En cuestión de presupuesto, no habrá sorpresas para el 2000?
         -Esperemos que no, esperemos que el Congreso de la Unión sea sensible a las necesidades del Distrito Federal y no decida castigar políticamente a sus habitantes por haber votado por un cambio.
         -¿Se pedirá mayor endeudamiento?
         -Es parte de lo que estamos analizando. Seguramente sí porque este año fuimos limitados y algunas obras se dejaron de hacer por ese motivo. Ya lo informaremos próximamente.