viernes, 14 de septiembre de 2012

¡JA JA!... LA RISA QUE ME DA, QUE ME DA, QUE ME DA


COLUMNA
CHICOTAZOS



POLÍTICOS MEXICANOS NOBEL DE LITERATURA


FREDDY SECUNDINO S.

Sucede que a este escritorzuelo le ha dado por hablarles bonito, pues quiso que el tema de esta columna les pareciera algo chistosito. Perdonen ustedes, chiquillas y chiquillos, si abuso demasiado con esto, tómense una Alka-Seltzer o un Sal de Uvas, no vaya a ser que les resulte indigesto.
         Y es que hace unos días, estos ojitos, que son pa’ los gusanos, sorpresivamente, no paraban de llorar…, porque el chaparrito pelón de lentes se desgañitaba hablando de un México sin par.
         ¿Que nos deja un país más seguro? No, qué va, ¡¡segurísimo!!... ¿Que estamos re-felices por tanta salud? La neta, la mera neta, ¡¡sanísimos!! ¿Que hay miles de niños que no van a la escuela? Mentira, van de la manita, ¡¡uno a uno, por igual!!... ¿Que millones de jóvenes ni estudian ni trabajan? ¡Ja!, los ninis son un mito genial…
         En fin, porái iba su verborrea (ya saben ustedes que es su costumbre), si bien aclaró que “aún falta mucho por hacer”… Jeje, pues sí, digo yo, “no hay borracho que trague lumbre”.
         Pero eso no fue lo más lindo que mis castos oídos disfrutaron. En la ceremonia del Día de los Niños Héroes, por poquito no estallaron. ¿Quieren saber por qué?... Pues resulta que una muchachita, cadete del Colegio Militar, habló mejor… He aquí una probadita:
         No, no, no…, no puedo ponerlo textual (no quiero rebajar la grandeza de su dicho), pues si el de aquél era un país hermoso, al de esta mujercita hay que ponerlo en un nicho.
         Que México está así (¿cómo?) por los malosos, todo mundo está tranquilo y laborando, fuentes de trabajo, ¡uf!, sobran, lo que pasa es que pocos las están aprovechando… Que lugares “que antes eran de los delincuentes” ya son zonas de paz y convivencia familiar, sólo a los amargados se les ocurre decir lo contrario, nomás quieren a este buen gobierno desprestigiar… ¿Quién miente diciendo que no hay trabajo?... Pero claro que lo hay, ¡y mucho!... Lo que pasa es que los llamados ninis son unos güevones que detestan ponerse duchos.
         Al escucharla tan serena y segura, yo creía que estaba soñando, pero no, era su mera verdad, ése México está ella habitando.
         Por eso, enjugué mis lágrimas de cocodrilo y mejor me puse a meditar: México, me dije, es ya un país seguro y justo, nomás hay que saberlo mirar. Y como me sobra tiempo y para hacer algo a veces me pongo a leer (al menos, tres libros, como quien ustedes ya saben), les comparto mi eventual quehacer.
         Revisé mi bibliotequita ¡y no van a creer lo que encontré!... Uno, dos, diez, cien, ¡muchos! libros increíbles, tantos, que mejor ya ni los conté. Y aunque se queden tuertos, échenle un ojito a esta lista, ¡puro merecedor del Nobel de literatura!... ¡¡Habrásen visto obras tan exquisitas!!
         Don Felipe de Jesús (oséase, Felipillo de los Pinos): Memorias del subsuelo.
         Rosario Robles: A los pies de un Buda sonriente.
         Andrés Manuel López Obrador: La invención de la soledad.
         Javier Lozano: El gatopardo.
         Genaro García Luna: El cuaderno rojo.
         Josefina Vázquez Mota: Pálido caballo, pálido jinete.
         Carlos Salinas: El fantasma de Harlot.
         Vicente Fox: De la vida de un inútil.
         Gustavo Díaz Ordaz: Criaturas de la noche.
         Consejeros del IFE: Teatro de alto riesgo.
         Magistrados del TEPJF: El secreto de vender.
         Gustavo Madero: En busca del tiempo perdido.
         Elba Esther Gordillo: Travesuras de la niña mala.
         Cuauhtémoc Cárdenas: Don Segundo Sombra.
         Ernesto Zedillo: La importancia de llamarse Ernesto.
         Enrique Peña Nieto: Elogio y defensa del libro.
         Beatriz Paredes: Círculos.
         Emilio González Márquez “El góber cristero”: Con un poco de ayuda celestial.
         Don Felipe de Jesús y Enrique Peña Nieto: Conversación entre las ruinas.
         Gerardo Fernández Noroña: En la punta de la lengua.
         Marcelo Ebrard: El alcalde de Zalamea.
         Alonso Lujambio: El pabellón del cáncer.
         Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera: El amor en los tiempos del cólera.
         Carlos Salinas: El padrino.
         Agustín Carstens: Bola de sebo.
         Ernesto Cordero: Las ilusiones perdidas.
         Jesús Zambrano y Andrés Manuel López Obrador: Amor perdido.
         Vicente Fox y Don Felipe de Jesús (oséase, Felipillo de los Pinos): El hombre mediocre.
         Mario Marín: El sí de las niñas.
         Gabriel Quadri: La mascarada.
Como ustedes ya se dieron cuenta, esto es sólo una humilde probadita de mi aporte para una lectura envidiable, mucho menor, claro, a la que un ex góber mexiquense invita.
         Si acaso, sin ser mi intención, les provoqué una carcajada, debo aclarar que no buscaba la burla esta escolapia e irónica rimada. Fue sólo pa’ demostrarles que, como dirían los susodichos del principio de esto, en México lo que sobra es trabajo, y para eso yo estoy más que puesto.
         En otra ocasión, tal vez, continuaré con estas ocurrencias, si ustedes me lo permiten, pa’ la próxima lo haré sin clemencia. Por el momento, déjolos en paz, canto así mi retirada, que con esto tengo bastante, pa’ que me lleve la… versada.
         Pero como son días de fiesta, en este país de abusados y bribones, me voy sonriendo y gritando ¡¡¡Viva México, c…opetones!!!





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