miércoles, 3 de octubre de 2012

CON-SECUENCIAS DE LA (RE)FORMA LABORAL


COLUMNA
CHICOTAZOS



LITERATURA FANTÁSTICA MEXICANA


FREDDY SECUNDINO S.

Por aclamación popular (de mi ego, mi alterego, yo mesmo y una que otra admiradora cegatona), este escritorzuelo ha decidido redactar esta columna (¡¡¡¡oooootra vez!!!!) con su muy personal y purococostero estilo de máxima seriedad para asuntos que al país (o sea, éste, el nuestro, México lindo y qué herido) lo tienen en el primer lugar de la salinista OCDE (son siglas, así que pónganle el significado que les dé su rech…iflada gana), a fin de promover las fantásticas obras literarias merecedoras del Nobel que pululan (perdón, quise decir pustulan… de pus) en nuestra co-narca (¡ups!... quise decir comarca) tequilera.
         Resulta que hace un tiempecito, cuando yo era más joven y menos bello (bueno, eso dice mi santa madre, que se llama Matilde y no Teresa, pero que cada vez que le digo que tengo una pesadilla me pide que rece y yo le contesto que está ca…ñón más que el del Sumidero porque me la pasaría rezando todo el tiempo, pues las pesadillas son por la vida que nos dan nuestros políticos y no las de mis dulces sueños –ella sabe que duermo mejor que un niño-dios), en un periódico del manchado DF de cuyo nombre no quiero acordarme, yo publicaba una columna en la que tenía como personajes principales a Foximiliano Hastelburro (el mismo que se hacía llamar Vincent Van Vox) y su linda y culta esposa Mar Tita Saa Goon (originaria de la chinada, de ahí sus granmurallescos apelativos), quienes en ese entonces estaban construyendo la biblioteca que vendría a sustituir el legado histórico de la mítica y faraónica de Alejandría.
         Para escribir esa columna semanal, contraté a reporteras y reporteros especiales, informantes secretos e informantas secretas, y de vez en cuando espías y espíos quienes con nacionalista y patriotera voluntad me hacían llegar info exclusiva sobre lo que cubriría los estantes de la mega bodega (perdón, la biblioteca). A estas chiquillas y chiquillos las y los identifiqué de diversa manera (víboras prietas, alimañas, lenguas viperinas, et al).
         Pido de todo corazón que no vayan a pensar ustedes, sus mercedes (o sus Opel o sus Vochos o sus Dosh Patash) que me he vuelto loco y éste es parte de mi diario (no, eso déjenselo a Mario Iván Martínez con su papel teatral), ni que soy uno de cada cinco mexicanos que sufre de trastorno mental, ni que soy parte del ocho por ciento nacional con depresión… No, ¡¡¡obvio no!!!... Si en este país lo que sobran son motivos para vivir felices y contentos (y si así no lo hiciere, que el #Yosoy132, la CNTE, el SME, Antorcha Campesina y la maestra Elba Esther me lo demanden)…
         Ustedes bien saben que hace doce años, El Manco del Espanto (o séase, Foximiliano Hastelburro) sacó a un tal PRI (un monstruo prehistórico) de Los Pinoles (una selva en el DF), ¡¡a patadas!! (él fue el inventor de las botas con las que ahora se identifica a un baile que le dicen “tribal”, aunque las suyas eran de charol).
         Y también saben que este fulano (o mengano, o perengano, ¡¡vayan ustedes a saber su identidad monárquica!!), le cedió su silla a su discípulo mayor, un tal Don Felipe, quien es el padrastro de la conocidísima corriente filosófica “Haiga sido como haiga sido”, y éste, a su vez, ahora se la dejará (la silla) a un tal Quique Lector (en realidad, se llama Kike Yimi Neutrón, pero no le gusta este nombre), con el mismo con quien acordó (valiéndose de una quesque Reforma Laboral) poner a trabajar “a todo mundo” en México, ipso facto… O séase, en chin… (perdón, como en China… Debo recurrir a estas aclaraciones porque mi compu 286 no me permite borrar lo ya escrito).
         Así que, enfermo de felicidad porque nunca me faltará trabajo y hasta puedo cobrar por hora laborada (“friéguese”, me dijo mi alterego, “pa que se le quite eso de andar de mitotero diciendo que el 30 por ciento de mexicanas y mexicanos no tiene empleo”), como a todas y todos las y los habitantes de esta gran nación, pues me congratulo porque ya se enterró la pobreza (Don Felipe dixit) y los que dicen que existen (ya ven que nunca sobran los mal intencionados que siempre hablan mal de todo, bola de amargados apologistas de la violencia) es porque son unos burros orejones que no quieren estudiar y prefieren quedarse en su residencia comiendo todo el santo día ¡puro huevo! (pa aprovechar que casi lo regalan, ¡¡¡con doble yema y sin gripe aviar!!!).
         Sólo por eso, y como merecidísimo homenaje al encantador de tepocatas (o séase, el viril y prozaico –relativo al Prozac, no piensen mal– Vincent Van Vox), pues debido a él este frijolero país (¿debí escribir huevero país?) es ya, desde hace doce años, un imperio mundial, ¡¡gracias a nuestra sangre derramada!! (perdón, a la de casi cien mil compatriotas), hoy retomo (me vale que una tal Aris Tegui me diga borrachín de Los Pinoles) la lista de las fantásticas obras Nobel que formarán parte de la mega biblioteca de Quique Lector.
         He aquí la lista que hoy me pasó una lengua viperina y con la que Kike Yimi Neutrón le hará competencia al homo habilis al alto vacío (o séase, Su Majestad el ciertamente bigotón con botas tribal mandamás de la hermana república bicicletera de San Cristóbal, del hermoso y lejano reino de Guanajuato con su Cristo de la montaña, quien al pararse de la silla de Los Pinoles construyó su mega centro cultural):
         Vincent Van Vox: El mono gramático.
         Andrés Manuel: El naufragio de la esperanza.
         Paulina Rubio, Jeni Rivera, Miguel Bosé y Beto Cuevas: La otra voz (México).
         Silvano Aureoles: Piedra de sol.
         Gustavo Madero, Ernesto Cordero, Quique Lector y Juanito: Cuatro gatos encerrados.
         Don Felipe: La tierra baldía.
         Elba Esther: La reina oculta.
         Leonardo Valdés: El hombre subterráneo.
         Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y Javier Lozano: Golpe de dados.
         Onésimo Cepeda y Norberto Rivera: Dios es un DJ.
         Fabi Ruchis: El retablo del Conde Eros.
         Carlos Salinas: El rey que no oía pero escuchaba.
         Don Felipe: El hombre de las manos vacías.
         Angélica Laga Viota: El esposo divino.
         Don Felipe, Leonardo Valdés y Quique Lector: El pacto de las dos rosas.
         PRI, PAN, IFE y TEPJF: Líneas conectadas.
         Carlos Slim: La boca pobre.
         Agustín Carstens: La vida dura: una exégesis de lo escuálido.
         Gabriel Quadri: El ser y la nada.
         Don Felipe: El dios de la masacre.
         Este escritorzuelo aclara a su culto auditorio (pejezombies incluidos) que la lista que me filtró una víbora prieta es mucho más extensa, pero por razones (y sin razones) de espacio e intolerancia ajena me abstengo de incluir más obras ahora.
         Además, no quiero que superen en nivel de lectura a Kike Yimi Neutrón, quien se echa (no sé de qué modo, pero se los echa) al menos tres libros al día.
         También quiero ser claro y diáfano: si aparece varias veces Don Felipe no es porque yo lo quiera demasiado o me dé "chayo" para ponerlo como el máximo escritor mexicano… No, ¡¡¡obvio no!!!... Lo que pasa, supongo, es que él y el multipremiado Yordi Rosado (próximo presidente del Conaculta) se pelean esta semana el primer lugar con más libros de superación personal publicados (a ver, ¿cómo les quedó el ojo?).
         En columnas posteriores, si ustedes me lo admiten (su tiempo, aclaro), iré dando más nombres de célebres autores y autoras de tan especiales obras, todas y todos con méritos de sobra para recibir el Nobel de literatura un siglo de éstos, por supuesto.
         Mientras tanto, aténganse a las consecuencias (de la histórica y “head hunter” inigualable Reforma Laboral, que pone a México en guardia… Perdón, a la vanguardia…, ustedes dirán de qué).




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