jueves, 12 de enero de 2012

EL RADIO (cuento)

EL RADIO


FREDDY SECUNDINO S.

Doña Esperanza acostumbraba lavar en el río, bajo un amate gigante, acompañada de su hija, su única hija, Dolores, que nació loca, como decían en el pueblo.
-No, loca no, mal de sus facultades, la pobre -según su abuela.
Siempre que iba a lavar al río, Doña Esperanza, cincuentona, se llevaba su pequeño radio para escuchar música alegre, "de esa que hace que no te duelan tanto las manos", decía.
Un día, Dolores, cual lección, una y otra vez se acostaba boca abajo sobre la plancha de piedra donde su madre lavaba, a unos centímetros del radio... Sonreía, se carcajeaba, hacía gestos, se sentaba, escuchaba con la mirada atrás, adelante, a los lados, abajo del aparato, lo agarraba, se lo llevaba a la cara, lo dejaba, se alejaba...
-No se te vaya a caer ese radio, Lolita.
Dolores tendría unos quince años, estatura mediana, delgada, buen cuerpo, guapa, de cabello castaño claro. Siempre andaba descalza, la planta de sus pies no era sino una gruesa capa callosa agrietada. Podía pararse sobre una piedra caliente, a mediodía, y lo único que le provocaba era una risilla nerviosa, como cuando nos hacen cosquillas.
A Dolores siempre le gustaba la estación que sintonizaba su madre cuando iba a lavar porque bailaba, brincoteaba sobre el agua... Así fueran tres, cuatro horas que estuvieran bajo el amate, ella baile y baile, juegue y juegue con el agua.
-¡Radio, má!... ¡Radio, má! -decía una y otra vez.
Como ahora: iba y venía con el dichoso aparatito.
De pronto, radio en mano, se alejó varios metros de su madre, tomó su postura habitual (boca abajo, sosteniendo su mandíbula con las manos, los codos sobre la arena), se carcajeaba, decía cosas que Doña Esperanza no entendía o no escuchaba bien.
-¡¡Mamá, mamá!!
La señora se sobresaltó.
-¡¡¿Qué te pasa, muchacha?!!
-¡¡Descubrí!!... ¡¡Descubrí!! -y corría hacia su madre, con el radio en lo alto.
-¡¡No se te vaya a caer, mujer!!
-¡¡No, mamá, descubrí!!
En el radio, la voz del locutor no cesaba y parecía que no cesaría.
-¿Qué descubriste, hija? -preguntó, escéptica, Doña Esperanza.
Dolores, frente a ella, jadeante, insistió con la cantaleta.
-¡Descubrí, descubrí! -y a su rostro lo iluminó una sonrisa.
-¿Qué descubriste, Lolita? -dijo Doña Esperanza, con un dejo de ternura.
-¡Le vi los monos al radio, má! -gritó Dolores, acariciando la bocina del aparato, mientras el parlanchín locutor bromeaba al presentar una melodía...
Dio la vuelta y se retiró dando pequeños saltos y cantando:
-¡Le ví los monos al radio!... ¡Le ví los monos al radio!


Cuento del libro "PRECOCIDADES" (Editorial Resistencia, 2006), de FREDDY SECUNDINO S.

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