jueves, 12 de enero de 2012

MAMI, YO NO QUIERO SER GRANDE

MAMI, YO NO QUIERO SER GRANDE
(Cómo ser Presidente y no quedarse en diputado)


FREDDY SECUNDINO S.

Un niño de siete años ingresa con bombo y platillos a un exclusivo colegio privado de la capital de su país.
De padre agricultor.
El primogénito, de cuatro.
En la escuela de su pueblo, hay tres profesores para seis grupos distribuidos mañana y tarde.
Él sólo es uno más de las decenas de millones de pobres en su país...
La noticia tiene resonancia internacional.
Chamaco de modos serios, escrutador, conspícuo. A ratos, pillín...
Sucede que sale bueno para la letra y la palabra, y da señales de ello muy temprano: a los nueve meses de nacido comienza a hablar y al año sostiene una conversación.
Como la ley del país lo avala, a los cinco años ya está en la escuela.
En tercer grado gana un concurso nacional, con diez de calificación.
El jurado, quisquilloso, decide hacerle un examen extra, más difícil.
Lo aprueba y viene el premio mayor: ascención al quinto grado y el cambio de su pueblo al más exclusivo y famoso colegio del país, ¡en la capital!, becado por el Presidente "hasta hacer una carrera" y con domicilio en la casa presidencial.
-¡¿Todo esooooo?! -pregunta incrédulo al saberlo.
-Sí.
-¡La mejor beca del mundo, mamá!
-Sí, mi´jito... (snif, snif).
-Dos años de primaria, ¡más secundaria, prepa y carrera, papá!
-Sí, mi´jito, pero...
-¡Me voy!
No conoce la ciudad.
El día del concurso fue la primera vez que estuvo fuera de su pueblo.
-¡Qué pueblote! -exclama al ver el lucerío desde las montañas que la rodean, una noche fría.
-¡Cuántas luces!
Lo acompañan sus papás, sus tres hermanitos... El Presidente ha dispuesto un autobús especial, bien equipado, repleto de periodistas. Encabeza el grupo el Ministro de Educación.
Es el modelo de estudiante para promocionar un nuevo y millonario programa educativo nacional "de excelencia", auspiciado por la Iniciativa Privada.
El muchachillo se presta para la publicidad.
Al despedirse de su madre -llorosa ante los periodistas-, dice muy propio:
-Despreocúpate, mami, ya el señor Presidente ha ordenado que estemos en contacto permanente: la próxima semana instalarán el teléfono en el pueblo. Yo se lo pedí.
Invento suyo, tal vez... Pero hoy es una realidad.
Más tarda en conocer la residencia oficial (a la que él mismo, dicen, llama La Casa de Lana, por su color blanco y diseño cual capullo de algodón), que en hacerse "amiguito" de los dos hijos del Presidente, menores que él.
A su ingreso al famoso colegio, pronuncia un discurso que a ratos sonroja a muchos, inclusive el Presidente. Lo escucha con atención el colegio en pleno, padres, madres y prensa nacional e internacional, invitada por la Presidencia...
Y, de pronto, nadie le roba fama: los periodistas se pelean "la exclusiva" con él... Toda entrevista es tramitada con el secretario privado del Presidente. Lo dejan hablar poco.
Sigue de cerca el programa de becas del que goza: lee periódicos y revistas en la biblioteca del colegio, donde se codea con compañeros de nivel universitario, algunos hijos de gente reconocida y famosa, no sólo de la política, sino de la cultura, la ciencia, la economía, las letras...
El trato de la familia presidencial es, desde el día de su llegada, incluyente. Para las mujeres que trabajan en la residencia es "una adoración".
Como diríanse entre sí: "el hijo ideal".
Metido en lo suyo, él aprovecha cuanto evento hay en el colegio: que musical, que cultural, que películas, que teatro, que político, que...
-Quiero ser grande, mami... Quiero ser grande, mami... Quiero...
Es la cantaleta con que impacienta a su madre, a los cuatro años de edad...
Ese niño es (¿quién va a ser?) Primitivo Gracia Mares, "el hijo que nunca tuvo y siempre quiso tener" el Presidente de su país, nuestro país.
Hoy, cursa el sexto grado en La República, el más famoso y exclusivo colegio.
La República está en la Fiesta EI (Elecciones Infantiles).
Dentro de dos meses se elegirá la Junta Infantil de Jefaturas Interniveles (JIJI), un grupo de estudiantes con "facultad republicana" hasta para denunciar toda irregularidad ante el alumnado, e imponer castigos...
Primitivo es candidato a Presidente, el principal "puesto" en la JIJI.
Un compañero del salón de clases, hijo de Rogaciano Banderas, Ministro de Recursos Públicos Nacionales, sorpresivamente, lo propone por el nivel primaria, y la mayoría lo postula.
Su Campaña EI es incansable: en aulas, jardines, canchas deportivas y demás instalaciones de La República, reparte y reparte hojas de cuaderno (regalo de sus compañeros simpatizantes) con varios "Consejos para una mejor JIJI y una mejor República"... Pero las ya próximas vacaciones de invierno habrán de interrumpir las EI...
Tuve acceso a una carta de puño y letra de Primitivo, sin fecha, dirigida a sus padres, don Cándido Gracia y doña Consuelo Mares.
Este es el texto:

Mami y papi:
¿Qué niño de mi edad
podría sobreponerse
a una vida
como la mía?
"¿Pero qué tiene mi´jito?", debe ser tu pensar, ¿o no, mami?...
Tú y tu eterno Jesús en la boca.
Muy queridos y adorados míos, no está demás escribir que me muero por verlos.
(Que quede claro: "La edad es corta, más larga es la querencia", como diría mi abuelito).
¿Recuerdan que la palabra que más escuché en casa es "estudia"?
(((((((Estudia, estudia, estudia... )))))))
Como el eco en el risco del río del pueblo...
Yo no sé cómo pensabas tú, papito, sostener mis estudios con tu mísero jornal... Bueno, creo que tú tampoco, ¿o sí?
Ustedes ya lo saben: falta poco tiempo para las elecciones de nuevo Presidente del país... Y yo me pregunto: ¿Y yo? ¿Qué tal si el que entra me quita la beca?
Así pensé en comenzar la carta...
Pero apenas ayer leí sobre la posible desaparición del programa de becas al que pertenezco y por el que estoy aquí.
Dicen que el candidato que va adelante en las encuestas no tiene ni idea de lo que es, ni le interesa la educación.
Es decir, de regreso al pueblo...
¿El risco todavía conservará el eco aquél?
Lo sentiría mucho.
¿Por qué no se hará permanente un programa de becas como éste?... ¿Ningún candidato a Presidente tendrá esta idea?
No he sabido nada de eso.
No saben cómo me gustaría preguntarles eso en una entrevista con un periodista, pero el Presidente me dijo que soy muy chiquillo para esas cosas, y que mejor me concentre en mi campaña en La República...
Y es que los candidatos nomás se la pasan diciéndose de cosas entre ellos...
Y es parecido en La República.
Por ejemplo, a mí, que soy candidato para la JIJI (ya saben qué es), nunca me falta el niño que llegue a pedirme que le diga no sé qué al Presidente (o sea, al patrón del país), para que su papá, o su tío, o su tía, o qué sé yo...
Y si no hay nada, luego andan diciendo: "Ese antiguo (o sea, yo mero), ni hace nada"...
Yo me pregunto por qué me escogieron para la JIJI... ¿Ustedes, qué creen?
Eso sí, como moscas andan tras de mí los que quieren que los incluya en la JIJI...
Si gano, claro. Lo que, a decir verdad, está muy claro.
Ustedes lo saben: yo llegué de la mano del Señor Presidente, Don Victoriano Santanita Cox... Soy el único niño becado del país que vive en la casa del Presidente, sin ser de la familia... Soy el único niño pobre de La República. Soy el único niñito pobre del país que tiene vida de príncipe... Le he servido hasta fielmente al Presidente en su promocionado programa de becas. Pero...
Un día de éstos, el candidato presidencial del partido de don Victoriano (o sea, Vicente Doroteo Delgado Cox... A mí me dijo que lo escogió a él para que lo sustituyera porque sus nombres empiezan y terminan igual, "sin ser familia", por el segundo apellido) saldrá en la televisión para informar que los niños votarán simbólicamente (o sea, "de a mentis") "en todo el territorio nacional" y que yo ("El niño prodigio", como me dijeron que dijo que va a decir de mí el día del anuncio), "por decisión propia", lo acompañaré a la casilla a votar.
Yo ni siquiera lo conozco... Aunque sé quién es.
Por cierto, ¿ustedes ya decidieron por quién van a votar?
Bueno, ¡qué tontito soy al preguntarlo!, ¿verdad?
Está bien, no es el tema de ahora.
Hoy, un periódico dice que el papá de uno de los contrarios para la JIJI organizó un "picnic" (o sea, "día de campo") al que fueron papás, hermanos y amigos cercanos de mis tres "colegas", entre ellos varios de La República.
El niño cuyo papá pagó el dichoso "picnic"... es el candidato de la secundaria, cursa segundo y se llama Carlos Porfirio Huerta Gil. Su papá es muy rico, tiene muchas fábricas.
Quien organizó el "picnic" en La República es el mismo niño que me propuso como candidato. Su papá quiere ser diputado. El chamaco es un creído y fanfarrón, pero dice que respeta mucho mi inteligencia, que por eso me propuso para la JIJI, y que no le gusta mi nombre porque "no va con La República".
A cada uno de nosotros, los candidatos, por separado, le prometió que le ayudaría para que el ganador lo incluya en la JIJI.
¿Se imaginan?
¡Está entre todos!
Me dan ganas de denunciarlo ante lo alumnos, pero él fue quien me "descubrió" como candidato, y yo no quiero pelear con nadie, ni mucho menos que luego me llamen "traidor".
¿Qué tal si no gano?
Además, ustedes siempre me han dicho que no sea peleonero, ni chismoso.
Bueno, pues resulta que al "picnic" fueron papás famosos: altos funcionarios del gobierno, grandes empresarios, candidatos a diputados... y el que quiere que lo acompañe a votar...
Qué cosas, ¿verdad?
¡Ay, papitos!... Muchas veces he tratado de ya no pensar, pero siempre me he quedado en el intento.
Mami: ya empecé a acordarme de aquella cantaleta a mis cuatro añitos, pero creo que ahora ya no quiero ser grande...
La mera verdad, no, ya no quiero...
Los saluda (a ustedes y a mis hermanitos) con cariño y mucho amor:
Primitivo


Cuento del libro "PRECOCIDADES" (Editorial Resistencia, 2006), de FREDDY SECUNDINO S.

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